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Tener un blog es algo relativamente sencillo, ¿verdad? Una vez has montado toda la infraestructura inicial, se trata simplemente de ir escribiendo textos breves y publicándolos de forma periódica. Sin embargo, muchas personas se embarcan en esta aventura y al cabo de un tiempo acaban abandonando. Voy a darte 7 consejos para que tú no seas una de ellas.

7 cosas que he aprendido escribiendo blogs

¿Cuál es mi experiencia con los blogs?

Abrí mi primer blog personal en 2003; desde entonces he tenido varios (unos personales y otros profesionales), algunos durante bastantes años (incluyendo el que estás leyendo ahora), y he llegado a mantener varios activos de forma simultánea. Incluso hubo una temporada en que trabajaba como redactora para blogs de empresas.

Me siento muy cómoda en este formato, me gusta mucho por su inmediatez, su constante renovación y el contacto que permite con los lectores (adoro la sensación de crear comunidad). Por todo eso, hoy quiero compartir contigo algunas cosas que he aprendido en estos 16 años.

1. Un blog no es escritura rápida

La mayoría de los posts que publiques en tu blog tendrán entre 500 y 1200 palabras: son textos cortos que se leen en solo unos minutos. Pero no por ello son textos a los que debes prestar menos atención. Precisamente por su brevedad, los textos de tu blog deben estar escritos con mucha atención y estrategia.

2. Tu lector se merece buenos textos

Este consejo está muy relacionado con el anterior. Cuando tuve mis primeros blogs, caí en el error de confiarme cuando ya había conseguido un buen número de visitas diarias, y a veces salía del paso publicando cosas rápidas, una simple foto con un par de comentarios. Pagué ese error muy caro: enseguida las visitas empezaron a bajar. Los lectores solo vuelven si se encuentran contenido de valor.

3. Interactuar es parte del sistema

En 2003 era imprescindible responder a los (muchos) comentarios que dejaban en cada uno de los artículos de tu blog. También tenías que visitar los blogs de quienes te dejaban un mensaje, leer lo que escribían y dejar tú un comentario. Había carnavales de blogs, te promocionabas en foros…

Hoy en día, las cosas han cambiado, pero no tanto. Ya casi nadie comenta los artículos de tu blog. Sin embargo, la interacción ha de ser la mayor posible, igual que en aquella época. Debes compartirlo en redes sociales, responder a los comentarios, promocionar tus artículos… sin esa interacción, tu blog no es nada. Por supuesto, puede que a tu blog llegue gente a través de búsquedas en Google, pero no puedes depender solo del robot porque el posicionamiento en Google es lento. Interactúa lo máximo posible en redes sociales y promociona tu blog.

4. Escribe con frecuencia

Por suerte, ya pasó aquella época en que para posicionar un blog debías publicar a diario, incluso varias veces al día. Pero eso no quita que debas establecer una frecuencia y cumplirla a rajatabla. Una que va muy bien es publicar una vez a la semana. Intenta no fallar nunca, porque el hecho de ser constante aumenta tu credibilidad en redes.

5. Acota tu temática

No marcar el tema central de tu blog ni elaborar una estrategia en torno a sus correspondientes subtemas es un error que se comete mucho con los blogs personales, pero que por desgracia también afecta mucho a los blogs profesionales.

Somos muchas las personas multiapasionadas, y eso significa que a veces nuestro blog puede tener varios temas centrales. Si es así, debes trabajar mucho en definir el vínculo en común entre tus pasiones, o bien plantearte abrir diferentes blogs para diferentes proyectos.

Si tu blog trata de temáticas demasiado diferentes, corres el riesgo de confundir a tus lectores o incluso de que pierdan el interés si solo les atrae una de tus pasiones y escribes de la otra durante un par de semanas.

6. No gustarás a todos

Estoy segura de que tienes esto claro en la teoría, pero es posible que no tanto en la práctica.

Exponerse públicamente supone un riesgo: es seguro que a alguien no le va a gustar lo que dices o cómo lo dices. A veces, incluso te critican conocidos o desconocidos. Y no importa si 99 personas te dicen que les ayudas mucho; te acuerdas de aquel que te criticó.

El auténtico problema viene cuando esas críticas te afectan tanto que empiezas a suavizar tu discurso. En vez de decir «para ser creíble ante tus lectores tienes que tener un estilo que te diferencie» dices «en mi humilde opinión, creo que tener un estilo propio puede ser importante para tu credibilidad». Y justo de esa manera es tu propia credibilidad la que se esfuma.

Un blog consiste en expresar lo que piensas abiertamente, incluso sin tapujos. Si no demuestras convicción, nadie va a seguirte. Si intentas caerles bien a todos no tendrás enemigos, pero tampoco una audiencia.

7. No esperes resultados rápidos

Un blog da resultados, pero siempre a medio plazo. Necesitas tiempo y esfuerzo para enganchar de verdad a tu público y convencerles de que sabes de qué hablas. Muchísimo más si hablamos de enamorar al robot de Google.

Por eso, sé constante, insiste semana tras semana, comparte tus publicaciones con la misma ilusión que la primera vez. Si trabajas con entusiasmo, los resultados irán llegando poco a poco.

¿Y tú?

¿Hace cuánto tienes un blog? ¿Te sientes satisfecha con sus resultados? ¿Hay algún aprendizaje que hayas sacado de esta experiencia y te apetece compartirlo? Únete a Escribe más y mejor y charlamos sobre este tema o cualquier otro que te preocupe.

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