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No metas la pata con tu blog. Como te he explicado ya en otras ocasiones, tener un blog es sencillo y barato. Es un recurso para que puedan encontrarte, para recopilar tus contenidos y que te posiciona como autoridad en tu materia. Pero, al ser una herramienta tan útil y tan accesible, muchas personas se lanzan a la piscina sin más y cometen errores de principiante que pueden perjudicarles en su estrategia. Hoy voy a contarte 7 errores muy frecuentes que debes evitar en tu blog. ¡Ojo en especial al número 7!

errores

1. No dedicar tiempo a planificar

Escribir un post cualquiera para publicar esta semana y cubrir el expediente es relativamente sencillo. Por eso, es muy habitual que nos centremos en otras tareas más complejas que tienen que salir sí o sí, y postergamos la planificación de nuestro blog para «algún día» (un día que, por supuesto, nunca llega).

Es sorprendente la cantidad de blogueras que prescinden en la práctica de un calendario editorial. La mayoría reconocen que saben de la existencia de esta herramienta y de su utilidad, pero alegan no tener tiempo para implementarla.

La solución

La realidad es que planificar un calendario editorial no solo te ahorra mucho tiempo, sino que es la única forma de lograr que tus publicaciones en el blog sean verdaderamente estratégicas, orientadas a que cumplas los objetivos que te has propuesto. Reserva una hora cada mes o cada dos meses (yo prefiero planificar con bastante antelación) y muy pronto empezarás a notar que todo fluye con mayor facilidad.

2. Exigirte demasiado

Hubo un tiempo en que para tener un blog respetable había que publicar todos los días, y mejor si era varias veces al dia. Si pasabas dos días seguidos sin publicar, a la vuelta tenías que disculparte con tu audiencia.

Afortunadamente, los tiempos han cambiado y ya no es necesario publicar a diario para tener un blog respetable y bien posicionado. A pesar de ello, muchas blogueras siguen proponiéndose el objetivo de publicar muy por encima de sus posibilidades reales. El blog se acaba convirtiendo en una fuente de estrés.

La solución

Es una buena idea que establezcas una frecuencia de publicación, para que tu audiencia sepa qué puede esperar de ti, pero no te pases: con una vez a la semana (dos, si eres valiente) es más que suficiente. Si estás empezando y tienes pocos contenidos sí sería recomendable que publiques un par de veces a la semana durante los primeros dos o tres meses (hasta hacerte una buena colección de textos). Pero considéralo un extra: tú comprométete a publicar un día fijo a la semana, y el segundo post será un regalo a tu audiencia que generará ese famoso efecto WOW (y si alguna semana falta, nadie lo notará).

3. Carecer de un objetivo

¿Qué pretendes exactamente con tu blog? ¿Alguna vez te lo has preguntado seriamente? Si tu blog no tiene un objetivo claro (SMART) no puedes medir de ninguna forma si está funcionando y estás logrando lo que necesitas.

La solución

Al menos una vez al trimestre, reserva un tiempo para planificar cuál va a ser tu objetivo en los próximos meses, qué acciones vas a tomar para intentar lograrlo y cómo vas a medir los resultados. ¡No olvides repasar si se ha cumplido lo que te propusiste anteriormente! 

4. Aportar poco valor

He conocido a algunas personas que no se implicaban demasiado en los textos de su blog porque temían estar regalando conocimientos por los que sentían que su audiencia debía pagar.

La solución

No te engañes, no vas a conseguir que nadie te siga si no proporcionas contenidos de valor. No temas dar demasiado: un blog es por naturaleza una forma bastante altruista de divulgación del conocimiento. Además, dispones de otros medios para beneficiarte de lo que estás proporcionando: puedes monetizar el blog con enlaces de afiliados de los productos que recomiendes, o puedes poner un link a tu página de Ko-fi para que quien valore todo lo que proporcionas en tu blog de forma gratuita pueda invitarte a un café gratis. Y, por supuesto, puedes utilizar tu blog como parte de tu estrategia para vender tus productos de pago.

5. No ser creíble

Uno de los grandes miedos del consumidor de contenido online es el hecho de que no puede ver con sus propios ojos a la persona que está dirigiéndose a él o a ella. Y es que sí hay personas que venden un producto vacío, que proclaman que viven una vida de lujos gracias a un boyante negocio del que no muestran absolutamente nada, ¿quién les compra?, ¿qué venden en realidad?, ¿por qué esas fotos a lo Paris Hilton?

Está claro que todas queremos quedar bien en público, especialmente ante nuestros posibles clientes. Pero el postureo excesivo redunda en una falta de credibilidad enorme.

La solución

Para aumentar tu credibilidad, no olvides que debes compartir tus propias experiencias (personales o profesionales) como ejemplo de lo que estés explicando, mostrar un fragmento al menos de tu vida cotidiana normal (por ejemplo, yo no suelo compartir demasiado, pero sabéis que soy madre porque a veces hago referencia a esa faceta. Sé natural y sincera, y si alguna vez te equivocas y cometes errores, reconócelo sin rubor. Ser humana te hace creíble.

6. Copiar lo que hace todo el mundo

Tú no eres igual que todos. Pero cuando te adentras en un territorio desconocido (en este caso, escribir en un blog) tiendes a imitar los formatos que emplean otras personas a las que admiras. Si eres una nueva versión de lo mismo, ¿a quién la interesa?

La solución

Encuentra aquello que te diferencia y hazlo tu marca personal. Profundiza en tu estilo, es tu seña de identidad.

7. Ser inconstante y/o dejar de escribir en vacaciones

Este es uno de los errores más comunes. Mucha gente lo hace: llega el verano, programan unas muy merecidas vacaciones y dejan de publicar en su blog. Como mucho, dejan un post de despedida veraniega, con una foto de una sombrilla y una tumbona, y cuatro consejos rápidos. Y como mucha gente lo hace, otros tantos lo imitan. Total, ¡de todos modos el número de visitas a tu web ya baja muchísimo en vacaciones!

La realidad es que, aunque es verdad que en los meses de verano baja la interacción, las vacaciones de tus lectores no siempre coinciden con las tuyas. Es más, muchos de tus lectores seguirán leyéndote desde la piscina. Si dejas de estar presente en sus vidas, tu relación con ellos sale perjudicada.

La solución

Nadie espera que no te tomes nunca unas vacaciones. Por supuesto que tienes todo el derecho. Pero puedes prepararte para tus vacaciones con antelación y  programar tus publicaciones. Pueden ser publicaciones un poco más ligeras, pero tienen que estar ahí.

¿Has cometido alguno de estos errores?

¿Alguno de estos 7 errores es el tuyo? ¿Te has sentido identificada? Espero que en este post hayas encontrado la manera de ponerle solución. Y si este post te ha ayudado, tal vez te interese descargarte mi checklist para un post perfecto, para recibir tu invitación al webinar que daré el próximo 27 de agosto a las 22 horas, detallando cómo optimizar esos 10 elementos imprescindibles para un post perfecto. ¡Te espero!

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