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Leer Archivos ⋆ Mer Flores

Lecturas prohibidas

Me encanta hablar con lectores. De lo que están leyendo ahora, de lo que leyeron en el pasado, de lo que les gustaría leer algún día pero nunca hallan el momento, del tipo de autores que les gustaría descubrir, de las emociones que les despertó cierto libro concreto. Y uno de mis temas de conversación favoritos son aquellos libros que fueron mis lecturas prohibidas.

Lecturas prohibidas

Hubo un tiempo en que yo envidiaba a aquellos (pocos) ratones de biblioteca que, a diferencia de mí, no habían experimentado la prohibición de la lectura. Puede parecer que estoy exagerando, y en cierto modo así es, pero creo que hay muchas formas y muy sutiles de prohibir. ¿Quién no recuerda aquellos horrendos padres de Matilda, de Roald Dahl, que despreciaban la forma de pensar de la niña y su afición por la lectura? No eran más que una exageración de algo con base real. Yo, en ocasiones, sabiendo que era una hipérbole, me sentí identificada con Matilda, tengo que admitirlo.

¿Quién no ha leído bajo las sábanas con una linterna en mano? ¿No era deliciosa esa lectura prohibida? Aunque fuese por el bienintencionado «Es hora de dormir, que mañana madrugas», no te permitían leer y tú transgrediste ese límite. En mi caso, era solo el principio. Mi afición por la lectura era tildada de desproporcionada y eran muchos los intentos de limitarla. Y también era agudo mi ingenio para  zafarme de esa estricta vigilancia y salirme con la mía. Alguna vez, por ejemplo, me puse el bañador y preparé la bolsa de la playa… para irme a la biblioteca del pueblo a seguir leyendo tranquila, lejos de las quejas de quien consideraba que debía darme el sol. 😀

El caso es que nunca he disfrutado tanto la lectura como en aquella época, y es posible que la sensación de transgresión contribuyese a ese sentimiento. ¿Qué opináis? ¿Os ha pasado lo mismo alguna vez?

«Hay niños que leen bajo las sábanas, con la linterna en la mano, en contra del mundo entero. Hay una dimensión de transgresión en la lectura. Si hay tantos lectores que lean por la noche, si leer es con frecuencia un acto de oscuridad, no es solamente porque hay en ello un sentimiento de culpa: de esta manera se crea un espacio para la intimidad, un jardín protegido de las miradas. Se lee sobre los márgenes, las riberas de la vida, en los linderos del mundo. Tal vez no hay que desear que se haga la luz en ese jardín. Dejemos a la lectura, como el amor, conservar su parte de oscuridad» (Michele Petit, antropóloga).

Los derechos del lector

Los fanáticos de la lectura, y me cuento entre ellos, estamos acostumbrados a respetar e idolatrar al libro como una especie de objeto sagrado.

Te voy a poner un ejemplo, que para mí es muy revelador. Fíjate que en los últimos años he hecho varias mudanzas, demasiadas (empiezo a estar demasiado cansada de tanto cambiar de casa). Eso me ha servido para volverme más pragmática y restarle valor sentimental a muchísimos objetos: me he desprendido de decenas de bolsas de ropa y de un montón de cachivaches que no utilizaba y solo guardaba por si acaso. Sin embargo, pese habérmelo propuesto, solo conseguí descartar tres cajas de libros en la penúltima mudanza, que doné a la biblioteca municipal. Y me vine a mi piso actual cargada con cuarenta y ocho cajas de libros, la mayoría de los cuales hace años que no leo, pero que significan un mundo para mí y considero parte de lo que soy.

Hasta tal punto idolatramos a veces los libros, que en 1992 Daniel Pennac esbozó en su obra Como una novela una decena de «derechos del lector» para defendernos del radicalismo de los ultrarradicales de lo que, al fin y al cabo, es un objeto que debería provocarnos placer, y no sufrimiento. He preparado una infografía que los reúne: (más…)

Por qué leer malos libros no es una pérdida de tiempo

Párate a reflexionar sobre tus lecturas de los últimos años. Por cada obra maestra, habrás leído al menos dos o tres libros simplemente aceptables, alguno flojo pero resultón y se te habrán atravesado varios auténticos bodrios. Y no me refiero a las clasificaciones de los críticos, sino a las tuyas propias.

De hecho, creo que valoramos tanto esos pocos libros mágicos porque son escasos. Pero, ¿no te invade una sensación de pérdida de tiempo cuando dedicas tu valioso tiempo libre a un libro que, según acabas concluyendo, no merecía la pena? Pues abandona toda culpabilidad, que leer libros malos puede ser muy útil para un escritor.

Por qué leer malos libros (más…)

Feliz día del libro

23 de abrilGrandes. Pequeños. Vistosos. Con ilustraciones. Gastados. Polvorientos. Breves. Gruesos. Divertidos. Románticos. Escalofriantes. De aventuras. De ciencia-ficción. Históricos. De versos. Dulces. Deliciosos. Estremecedores. Delicados. Interesantes. Leídos. Releídos. Dedicados. Olvidados. Regalados. Nuevos. Prestados. Inolvidables…

A mí me vuelven loca los libros, ¿y a ti?

¡Feliz día del libro!

Cómo se inspiraba Tennessee Williams

Algo que me gusta hacer cuando imparto talleres de creación literaria es citar a los grandes autores de la historia de la literatura. Los que más saben sobre el arte de escribir son ellos. Puedo pasarme horas y horas hablando del proceso de la creación, de técnicas y trucos de escritura, analizando cuentos para ver qué mecanismos ha usado su autor… Pero al final, estoy convencida de que a los que asisten a talleres literarios les impresiona mucho más lo que dicen los grandes autores (y tienen toda la razón). Hoy inauguro categoría en el blog para dejar hablar a los maestros por sí mismos, y lo hago con unas declaraciones de Tennessee Williams donde nos explica dónde halló él la inspiración para una de sus novelas más famosas.

Tennessee Williams

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Cómo debe leer un escritor

Un escritor debe leer mucho y casi de todo, eso no lo duda nadie. Pero hoy en día parece que vivimos siempre con prisas y no tenemos tiempo para nada. Yo misma leo mucho menos de lo que me gustaría (y eso que soy con diferencia la persona de mi entorno que más lee), aunque suelo ponerme al día en vacaciones. ¿Cómo podemos hacerlo entonces, ya que tenemos poco tiempo para leer, para asegurarnos de que ese tiempo va a ser productivo? ¿Cómo debe leer un escritor?

Cómo debe leer un escritor

Apúntalo todo

He leído muchas veces el consejo de leer siempre con una pequeña libreta al lado, para apuntar toda clase de ideas: posibles argumentos para un relato que nos está evocando la lectura, una reflexión sobre lo que estamos leyendo, algo que nos ha llamado la atención…

Sin embargo, a mí personalmente ese consejo no me funciona. Soy una lectora itinerante, no solo leo en cualquiera de los rincones de mi casa, sino que también suelo llevar mi libro cuando salgo a la calle. Y, especialmente si estoy en la calle, no me viene bien cargar con una libreta. Ya llevo siempre encima mi libreta-agenda, y eso junto al libro, mis cosas e incluso ahora las cosas de mi hija pequeña hace todo mucho bulto. Así que te voy a explicar lo que hago yo.

Siempre llevo encima un lápiz de mina algo blanda. Cuando veo algo que me interesa en mi lectura, subrayo y hago una pequeña marca en el margen (a veces también una breve nota). Tengo mi propio código de símbolos: uno para los personajes interesantes, otro para las ambientaciones, otro para frases que me encanta cómo suenan… Siempre procuro que la marca sea fácil de borrar después, aunque la verdad es que últimamente me gusta que las marcas se queden en el libro. También llevo un papelito metido siempre entre las últimas páginas del libro, y ahí con el mismo lápiz simplemente voy apuntando las páginas que contienen alguna anotación o subrayado.

Cuando termino el libro, acudo a mi diario de escritura y dedico unos minutos (no suele llevarme más de media hora) a copiar sus datos y transcribir mis notas.

Por supuesto, esto es aún más fácil cuando leo libros electrónicos, ya que en ellos puedo subrayar sin pudor e introducir todas las notas que quiera.

Da igual el sistema que elijas, el caso es que tengas una manera de conservar las ideas que te inspiran tus lecturas.

Fíjate en lo que te gusta

¿Qué es lo que te ha cautivado de este personaje? A veces es un rasgo de su personalidad, que el autor ha sabido introducir muy acertadamente. En otras ocasiones es simplemente la manera de describirlos, o incluso su forma de hablar en los fragmentos dialogados.

Apunta también ambientes que te hayan llamado la atención, un personaje secundario cuya historia te atrae, o fíjate en por qué está tan bien planteada la estructura del relato.

Leer es una oportunidad para aprender técnicas de escritura. Especialmente si disfrutas el libro. Clic para tuitear

Reflexiona sobre lo que no te gusta

También de lo que no te gusta tienes mucho que aprender. ¿Por qué no te gusta? ¿Qué es lo que no funciona? ¿Cómo podrías hacerlo mejor o más interesante? No pases este ejercicio por alto: a menudo se aprende más de la mala literatura que de la buena. Intenta descubrir los errores que ha cometido el autor, y tal vez eso te ayude a no cometerlos tú cuando seas el que está escribiendo.

Utiliza tus lecturas para ejercicios de escritura

Este último consejo me parece muy interesante. Hay algunos días que uno no está del todo inspirado y le cuesta ponerse a escribir. Para esos momentos es genial poder hacer un pequeño ejercicio de escritura, a veces eso nos quita el óxido y nos da fuerzas para seguir escribiendo.

Para los ejercicios de escritura, no es necesario que acudas a ningún manual ni una página de internet (aunque los hay geniales). Utilizar un texto que has leído puede ser la mar de práctico. Te dejo algunas ideas sobre cómo utilizar una lectura reciente para hacer un ejercicio de escritura:

  • Elige una escena que te haya gustado y reescríbela, pero usando tu propio estilo.
  • Convierte una escena dramática en cómica cambiando la perspectiva.
  • ¿Qué pasaría si metemos a un personaje externo? Reescribe el fragmento, pero sustituye un personaje o añade otro, para ver cómo se modifican los hechos si también participan Hércules Poirot, Emma Bobary o Don Quijote de la Mancha.
  • Intenta resolver los fallos de un texto que no te ha convencido.
  • Desarrolla la historia de un personaje secundario que te haya resultado atractivo.

Aprovecha tus lecturas

A modo de conclusión, solo quiero recordarte que un buen escritor está siempre a la caza de materiales para sus relatos, y eso incluye el momento de leer a otros. Las lecturas que hacemos pueden ser una fuente de inspiración muy fructífera, ¡no la desaproveches!