Por qué leer malos libros no es una pérdida de tiempo

Párate a reflexionar sobre tus lecturas de los últimos años. Por cada obra maestra, habrás leído al menos dos o tres libros simplemente aceptables, alguno flojo pero resultón y se te habrán atravesado varios auténticos bodrios. Y no me refiero a las clasificaciones de los críticos, sino a las tuyas propias.

De hecho, creo que valoramos tanto esos pocos libros mágicos porque son escasos. Pero, ¿no te invade una sensación de pérdida de tiempo cuando dedicas tu valioso tiempo libre a un libro que, según acabas concluyendo, no merecía la pena? Pues abandona toda culpabilidad, que leer libros malos puede ser muy útil para un escritor.

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Feliz día del libro

23 de abrilGrandes. Pequeños. Vistosos. Con ilustraciones. Gastados. Polvorientos. Breves. Gruesos. Divertidos. Románticos. Escalofriantes. De aventuras. De ciencia-ficción. Históricos. De versos. Dulces. Deliciosos. Estremecedores. Delicados. Interesantes. Leídos. Releídos. Dedicados. Olvidados. Regalados. Nuevos. Prestados. Inolvidables…

A mí me vuelven loca los libros, ¿y a ti?

¡Feliz día del libro!

Cómo se inspiraba Tennessee Williams

Algo que me gusta hacer cuando imparto talleres de creación literaria es citar a los grandes autores de la historia de la literatura. Los que más saben sobre el arte de escribir son ellos. Puedo pasarme horas y horas hablando del proceso de la creación, de técnicas y trucos de escritura, analizando cuentos para ver qué mecanismos ha usado su autor… Pero al final, estoy convencida de que a los que asisten a talleres literarios les impresiona mucho más lo que dicen los grandes autores (y tienen toda la razón). Hoy inauguro categoría en el blog para dejar hablar a los maestros por sí mismos, y lo hago con unas declaraciones de Tennessee Williams donde nos explica dónde halló él la inspiración para una de sus novelas más famosas.

Tennessee Williams

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Cómo debe leer un escritor

Un escritor debe leer mucho y casi de todo, eso no lo duda nadie. Pero hoy en día parece que vivimos siempre con prisas y no tenemos tiempo para nada. Yo misma leo mucho menos de lo que me gustaría (y eso que soy con diferencia la persona de mi entorno que más lee), aunque suelo ponerme al día en vacaciones. ¿Cómo podemos hacerlo entonces, ya que tenemos poco tiempo para leer, para asegurarnos de que ese tiempo va a ser productivo? ¿Cómo debe leer un escritor?

Cómo debe leer un escritor

Apúntalo todo

He leído muchas veces el consejo de leer siempre con una pequeña libreta al lado, para apuntar toda clase de ideas: posibles argumentos para un relato que nos está evocando la lectura, una reflexión sobre lo que estamos leyendo, algo que nos ha llamado la atención…

Sin embargo, a mí personalmente ese consejo no me funciona. Soy una lectora itinerante, no solo leo en cualquiera de los rincones de mi casa, sino que también suelo llevar mi libro cuando salgo a la calle. Y, especialmente si estoy en la calle, no me viene bien cargar con una libreta. Ya llevo siempre encima mi libreta-agenda, y eso junto al libro, mis cosas e incluso ahora las cosas de mi hija pequeña hace todo mucho bulto. Así que te voy a explicar lo que hago yo.

Siempre llevo encima un lápiz de mina algo blanda. Cuando veo algo que me interesa en mi lectura, subrayo y hago una pequeña marca en el margen (a veces también una breve nota). Tengo mi propio código de símbolos: uno para los personajes interesantes, otro para las ambientaciones, otro para frases que me encanta cómo suenan… Siempre procuro que la marca sea fácil de borrar después, aunque la verdad es que últimamente me gusta que las marcas se queden en el libro. También llevo un papelito metido siempre entre las últimas páginas del libro, y ahí con el mismo lápiz simplemente voy apuntando las páginas que contienen alguna anotación o subrayado.

Cuando termino el libro, acudo a mi diario de escritura y dedico unos minutos (no suele llevarme más de media hora) a copiar sus datos y transcribir mis notas.

Por supuesto, esto es aún más fácil cuando leo libros electrónicos, ya que en ellos puedo subrayar sin pudor e introducir todas las notas que quiera.

Da igual el sistema que elijas, el caso es que tengas una manera de conservar las ideas que te inspiran tus lecturas.

Fíjate en lo que te gusta

¿Qué es lo que te ha cautivado de este personaje? A veces es un rasgo de su personalidad, que el autor ha sabido introducir muy acertadamente. En otras ocasiones es simplemente la manera de describirlos, o incluso su forma de hablar en los fragmentos dialogados.

Apunta también ambientes que te hayan llamado la atención, un personaje secundario cuya historia te atrae, o fíjate en por qué está tan bien planteada la estructura del relato.

Leer es una oportunidad para aprender técnicas de escritura. Especialmente si disfrutas el libro. Clic para tuitear

Reflexiona sobre lo que no te gusta

También de lo que no te gusta tienes mucho que aprender. ¿Por qué no te gusta? ¿Qué es lo que no funciona? ¿Cómo podrías hacerlo mejor o más interesante? No pases este ejercicio por alto: a menudo se aprende más de la mala literatura que de la buena. Intenta descubrir los errores que ha cometido el autor, y tal vez eso te ayude a no cometerlos tú cuando seas el que está escribiendo.

Utiliza tus lecturas para ejercicios de escritura

Este último consejo me parece muy interesante. Hay algunos días que uno no está del todo inspirado y le cuesta ponerse a escribir. Para esos momentos es genial poder hacer un pequeño ejercicio de escritura, a veces eso nos quita el óxido y nos da fuerzas para seguir escribiendo.

Para los ejercicios de escritura, no es necesario que acudas a ningún manual ni una página de internet (aunque los hay geniales). Utilizar un texto que has leído puede ser la mar de práctico. Te dejo algunas ideas sobre cómo utilizar una lectura reciente para hacer un ejercicio de escritura:

  • Elige una escena que te haya gustado y reescríbela, pero usando tu propio estilo.
  • Convierte una escena dramática en cómica cambiando la perspectiva.
  • ¿Qué pasaría si metemos a un personaje externo? Reescribe el fragmento, pero sustituye un personaje o añade otro, para ver cómo se modifican los hechos si también participan Hércules Poirot, Emma Bobary o Don Quijote de la Mancha.
  • Intenta resolver los fallos de un texto que no te ha convencido.
  • Desarrolla la historia de un personaje secundario que te haya resultado atractivo.

Aprovecha tus lecturas

A modo de conclusión, solo quiero recordarte que un buen escritor está siempre a la caza de materiales para sus relatos, y eso incluye el momento de leer a otros. Las lecturas que hacemos pueden ser una fuente de inspiración muy fructífera, ¡no la desaproveches!

Letras capitulares

¿No te pasa que te cautivan ciertos detalles de los objetos que amas? A mí me encantan los libros, y todos tienen su encanto, pero uno de los elementos que me enamora de un tomo en particular (y si lo descubro en una excursión a una librería, es casi seguro que acabaré comprándolo) son las letras capitulares. Me apasionan. ¿Quieres que te cuente algunas curiosidades sobre ellas?

letras capitulares

Una capitular es aquella letra de gran tamaño que aparece al principio de un libro, un capítulo o un párrafo, ocupando por lo general dos, tres o incluso más líneas.

El origen de este curioso elemento se remonta a la época romana. Los más antiguos textos romanos estaban escritos en letras capitales y scriptura continua (es decir, sin espacios entre palabras), lo que producía libros estéticamente muy homogéneos pero difíciles de leer. Para facilitar un poco la lectura, la letra inicial de cada párrafo se ponía al margen con un mayor tamaño, el de todo el párrafo.

Más adelante, esta escritura en letras capitales derivó en en letras unciales y semiunciales (más simples y redondeadas, y también más fáciles de escribir y más legibles), pero se mantuvo a costumbre de escribir en letra capital los titulares, las iniciales de los nombres propios y algunas palabras que se quisieran enfatizar. Las iniciales de párrafo también solían destacarse, en algunos libros incluso coloreadas y adornadas.

Durante la Edad Media se mantuvo el uso de capitulares ricamente adornadas. En este caso, la finalidad no era únicamente ornamental, sino que tenía una utilidad práctica: servía para ayudar a localizar pasajes concretos dentro del libro. Ten en cuenta que a menudo estos libros se leían por monjes en salas con una iluminación muy pobre, de modo que estas capitulares servían de gran ayuda. Por este mismo motivo, a veces el diseño de estas capitulares no se limitaba a motivos florales o geométricos, sino que se hacía con elementos relacionados con el contenido del pasaje. Ya no se usaban en cada párrafo, sino solo en lugares importantes del texto.

Con la invención de la imprenta, no desapareció la costumbre de iluminar los manuscritos: el impresor respetaba ciertos huecos que se completaban gracias a la inserción de dibujos a mano, al principio, y más tarde de un grabado hecho a partir de una pieza de madera que se utilizaba de forma semejante a los tipos de la imprenta. Posteriormente se realizarían también grabados en metal. Algunos de estos grabados se convirtieron en auténticas señas de identidad de imprentas de gran renombre y siguen siendo imitados en nuestros días.

Poco a poco, el uso de capitulares se fue simplificando (con la desaparición del coloreado posterior, por ejemplo) y reduciendo. En primer lugar, el coloreado y adorno de las capitulares suponía una inversión de tiempo para decorar el manuscrito que era contrario a la rapidez de la imprenta; por otra parte, la tendencia a economizar los costes (tanto el de creación del grabado como la inversión en tinta) obliga a prescindir cada vez más de estos elementos. Por ello, finalmente el uso de las capitulares acabó siendo algo extraordinario que se limitó a las ediciones de lujo.

Hoy en día la situación sigue más o menos igual: el empleo de las capitulares no es habitual en la mayoría de ediciones, pero su uso crea libros más hermosos y cuidados.

Las capitulares son mi pasión, me encanta observar el cuidado de sus trazos y el equilibrio de su diseño. Desde que a los diez años me enamoré de las capitulares de La historia interminable (mi primer gran libro) siento fascinación por estos delicados elementos. ¿Y tú? ¿Hay algún elemento especial que te cautive en un libro?

Qué debe leer un escritor

Si sientes el gusanillo de la escritura, si aspiras a publicar tus obras y a que muchas personas puedan leer lo que escribes, seguramente has disfrutado antes con la lectura. Doy por hecho que te gusta leer, y quieres que tus lectores disfruten al leerte como tú lo has hecho con tus autores favoritos. ¿Quieres saber qué debe leer un escritor si quiere ser mejor?

Qué debe leer un escritor

Lee los clásicos

Seguro que esperabas que te dijera esto. Pero es que los clásicos se han convertido en clásicos por algún motivo. Todo escritor que se precie debe conocer las grandes obras de la literatura universal (y, si quieres escribir novelas o relatos, también los grandes clásicos de la narrativa contemporánea). Puedes aprender mucho de ellos, de sus historias inmortales y su trabajada técnica.

¿Por dónde empezar? ¿Qué  clásicos debes leer primero? Hay muchas listas, y no voy a comenzar yo una nueva. Como ejemplos, te invito a que curiosees la lista de libros imprescindibles que Ernest Hemingway escribió para Arnold Samuelson o este conocido libro con 1001 títulos recomendados.

Lee a los maestros del género

Además de los clásicos universales, deberías conocer bien la obra de los escritores más reconocidos del género que quieres escribir. Por ejemplo, si lo que te interesa es la novela negra deberías lees a Raymond Chandler, Agatha Christie, Edgar Allan Poe, Dashiel Hammet, Patricia Highsmith, James M. Cain… y también a algunas novelas del género por autores españoles, como Antonio Muñoz Molina, Eduardo Mendoza o Andreu Martín.

Investiga cuáles son los autores fundamentales del género que te interesa y léelos a todos para empaparte de las claves del género y aprender de su técnica.

Lee best-sellers

Yo no soy muy amiga de los éxitos de ventas. Siempre menciono que, tras varios años leyendo que mis alumnos universitarios citaban en la encuesta de principio de curso cierta obra como su favorita, decidí leerla y me decepcionó muchísimo. A menudo estos grandes éxitos tienen mucho de marketing y no siempre son tan buenos como parece, pero el caso es que han tenido éxito por algún motivo, y si lees algún best-seller del género que te interesa tal vez aprendas algún truco para enganchar al lector.

Lee historias similares

Si tu protagonista cae enfermo, tal vez te ayude leer una novela en que haya un personaje que enferme para observar cómo se describen los síntomas. Puede que eso te ayude dándote algunas ideas. O si uno de tus personajes está pasando por un divorcio, lee algún relato que trate el tema.

Deja que tus lecturas te inspiren. Clic para tuitear

Lee mala literatura

A todos nos resulta fácil detectar cuándo una obra no funciona. Por eso, precisamente, un escritor debe leer de vez en cuando alguna obra mala, o al menos leer algunos capítulos antes de abandonar la lectura. ¿Qué es lo que falla? ¿Los personajes no son creíbles? ¿El ritmo es demasiado lento o demasiado acelerado? ¿La prosa es repetitiva? ¿Crees que sobran o faltan cosas? ¿La redacción es alambicada y barroca, o tal vez poco cuidada? Piensa cómo lo solucionarías tú y aprenderás algo útil para tu escritura.

Lee todo lo que caiga en tus manos

En resumen: si te gusta escribir, lee mucho, lee obras de todo tipo, lee todo lo que caiga en tus manos. Cuanto más leas, más herramientas tendrás para poder utilizar cuando seas tú el que se ponga a escribir.

En una próxima entrada hablaré de cómo debe leer un buen escritor para sacar el máximo provecho a lo que lee. ¡No te lo pierdas!

Hasta entonces, ¡felices lecturas!

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