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Cómo enviar tu manuscrito a una editorial

Después de pasar mucho tiempo trabajando en tu novela, ya está terminada. De hecho, incluso has seguido mis consejos y la has dejado reposar, has pedido opiniones e incluso la ha corregido un profesional. El siguiente reto lo tienes claro: quieres conseguir que una editorial apueste por tu obra. Sabes muy bien que no es camino fácil, pero quieres intentarlo y no sabes cómo jugar bien tus cartas. Si quieres ganar puntos con un posible editor, te interesa este artículo.

Cómo enviar tu manuscrito a una editorial

Registra tu novela

No me cansaré de decirlo: registra tu novela. ¡Es lo primero que deberías hacer antes de empezar a difundirla! Se trata de una mera precaución, dado que la mayoría de los profesionales del libro somos respetuosos con la obra ajena, pero nunca se sabe. No voy a hablarte de los sonados escándalos en torno a denuncias por plagio, ni siquiera de los casos en que no hay denuncia porque el escritor siente que no va a servir de nada, ni de las veces que la novela de un principiante acaba publicada con el nombre y cuatro retoques de un escritor consagrado, con la promesa de apadrinar su carrera literaria. Incluso olvidando estas posibilidades, el hecho de que tu novela esté ya registrada favorece a tu imagen: da la impresión de que conoces tus derechos, de que te tomas en serio tu trabajo y de que, aunque no hayas publicado aún, no eres ningún novato.

Elabora una buena sinopsis

¿Te haces una idea de cuántos manuscritos recibe a diario un editor? Son demasiados. Si de verdad crees que el editor está sentado en su mesa esperando a que llegue tu manuscrito para leerlo de principio a fin, eres un ingenuo.

Hazle al editor las cosas fáciles y proporciónale una buena sinopsis de tu obra. ¡Ojo! Que una sinopsis es un texto muy breve pero muy difícil, deberías dedicarle bastantes horas de trabajo, a ser posible repartidas en varias jornadas.

Lo primero que tienes que tener en cuenta es que esta sinopsis se parece a la que puedes hallar en la contracubierta de un libro, pero no es exactamente igual. En aquella el destinatario es el lector potencial de un libro; en esta te diriges a un editor para que invierta en la publicación de tu obra.

Con la sinopsis debes convencer al editor de que tu libro es una buena inversión. Clic para tuitear

Próximamente publicaré un artículo con trucos para elaborar una buena sinopsis, pero te adelanto algunos consejos. No escribas más de 300 palabras, repartidas en dos o tres párrafos. En el primero o los dos primeros, debes presentar la trama de la obra: quién es el protagonista (y qué tiene de especial) y cuál es el principal conflicto al que tiene que enfrentarse en la obra. Utiliza palabras atractivas y presenta los hechos de forma sugerente, planteando incógnitas sobre el desarrollo de la trama. Se trata de crear curiosidad sobre el argumento. En el último párrafo, aclara a qué género o tipo de novela pertenece tu obra y qué la hace diferente a otras de su clase (por qué debe el editor elegir tu novela  no otra).

Investiga las editoriales

Me lo dicen muchos autores que deciden autopublicar: «Escribí a un montón de editoriales, pero es imposible publicar en España si no eres Pérez Reverte». Yo les hago ver que no han hecho bien su trabajo: no se trata de escribir a todas las editoriales, sino de escribir a las adecuadas y de la forma correcta. 

Repasa las editoriales de ese listado tan extenso que te has hecho. ¿Cuántas de ellas han publicado en los últimos tres años novelas del mismo género que la tuya? Es lógico pensar que si esa editorial no tiene una colección dedicada a la ciencia ficción, no van a crearla por ti. Descarta, por tanto, todas las que no publiquen libros como el tuyo.

Sigue analizando las que quedan. Algunas indicarán en su web que no admiten manuscritos no solicitados: descartadas. Llama por teléfono a las demás. En una breve llamada puedes averiguar datos muy interesantes:

  • Si en este momento admiten manuscritos.
  • Si les gusta recibirlos en algún formato en particular.
  • El nombre de la persona a cargo de ese departamento.

No te imaginas la buena impresión que causa una obra que llega en el formato correcto y dirigida a la persona adecuada.

Escribe una carta personalizada

Dirígete a la persona que te han indicado en una breve carta que invite a mirar el resto de documentos: preséntate y haz referencia a tu currículum, presenta tu obra, indica que crees que encaja en su catálogo editorial y señala la sinopsis y el texto que les envías. Y agradece el tiempo que te dedican antes de despedirte.

Adjunta tu currículum literario

¿Todavía no tienes el tuyo? En esta entrada te ayudo a crearte el mejor currículum literario.

Envía solo un capítulo

Salvo que te indiquen lo contrario al contactar con la editorial, yo te aconsejo que envíes únicamente el primer capítulo, señalando que estarás encantado de enviar el resto cuando quieran. Una novela es muy extensa y voluminosa en papel, o un archivo grande (o peor, un archivo por capítulo). Si ofreces un texto breve, es más probable que lo lean y, con suerte, les interesará.

Por supuesto, espero que no sea necesario convencerte de que es importantísimo que ese capítulo esté muy bien revisado, que invite a seguir leyendo y sea, a ser posible, de lo mejorcito de tu novela.

¿En papel o por email?

Aquí nos enfrentamos a la eterna duda. Por suerte, has llamado a las editoriales y sabes si tienen alguna preferencia al respecto. Si les da igual el formato, depende de ti.

Algunos argumentan que el papel invita más a leer que un archivo. En mi experiencia, no tiene por qué ser así: un envío de un escritor postulante suele ser voluminoso (ya lo hemos dicho: carta de presentación, currículum, sinopsis y primer capítulo), y lo normal es que esas cartas no se abran inmediatamente, sino que se acumulen en un rincón del despacho…

Mi preferencia personal (y es la mía, que conste) es que no veo con buenos ojos aquello que constituye un obstáculo físico, que desordena mi despacho. Por eso suelo decantarme por el correo electrónico (que, además, es más ecológico). Si tu carta es lo bastante buena, te aseguro que lo abrirán.

¿Y si no me responden?

No te extrañes: muchas editoriales tardan uno o dos meses en ponerse al día con los manuscritos que van llegando. Si al cabo de ese tiempo no te han respondido, haz una llamada breve y educada: preséntate de nuevo, indica la fecha en que les escribiste y pregunta si recibieron tu original y si han podido echarle un vistazo. Algunas veces te dirán que no han podido verlo, pero con tu llamada lo colocarán el primero en la pila. Otras te informarán de que lo han descartado: aprovecha para pedir con humildad que te expliquen los motivos y que te den algún consejo para mejorar.

¿Me publicarán la novela?

Ningún método garantiza que vayan a publicarte la novela, pero dirigiéndote a las editoriales por este sistema conseguirás que le presten una atención especial a tu obra. No te desanimes por las negativas: los escritores más premiados recibieron cientos de rechazos antes de publicar sus obras maestras. Aprovecha para aprender de tus errores y, sobre todo, no dejes de intentarlo.

Escribe diálogos como un profesional

A la hora de escribir correctamente, algunos de los pasajes que suelen plantear más dudas a los escritores son aquellos en que se transcriben las palabras de los personajes. ¿Cómo hacerlo sin errores? Si quieres conocer todos los secretos para dar voz a tus personajes sin cometer faltas de ortografía, tienes que leer esta entrada.

Diálogos

Construir una novela o un relato de modo que los personajes cobren auténtica vida, sean peculiares y diferenciables, es una tarea compleja. Pronto hablaré en la escuela de escritura sobre las técnicas para caracterizar a los personajes, así que no me detendré hoy en ello, porque hoy me ocupa un caso mucho más práctico. ¿Cómo podemos transcribir los discursos de nuestros personajes de forma ortográficamente correcta? ¿Cuáles son las normas para hacerlo?

El discurso indirecto

Para transmitir la voz de nuestros personajes, no es necesario que hablen ellos directamente. En ocasiones, es el narrador el que nos refiere sus palabras, y no tiene por qué hacerlo de forma exacta, ya que estas intervenciones están pasando por el filtro del narrador.

Camino de la estación, Eloísa tropezó con una señora cargada de paquetes y estos se desparramaron sin control por el suelo. La anciana profirió varias blasfemias y le preguntó que qué diablos le pasaba, si es que no miraba por dónde iba. Eloísa se disculpó con un hilo de voz mientras ayudaba a recoger el estropicio.

Observa que en el texto anterior no siempre sabemos las palabras exactas de los personajes, aunque podemos reproducir perfectamente la escena. Hay partes del diálogo que están omitidas (ignoramos qué blasfemias en concreto soltó la pobre señora ni qué palabras empleó Eloísa para disculparse), porque son elementos poco importantes para el relato de los hechos.

Las partes del diálogo que sí están presentes lo hacen subordinándose a un verbo de dicción. Al referir de este modo el discurso, los verbos pasan del presente de la escena al pasado del relato del narrador. Así, de las palabras de la anciana («¿Qué diablos te pasa, niña? ¿Es que no miras por dónde vas?») obtenemos el texto referido arriba.

Discurso directo dentro del párrafo

Si el narrador tiene especial interés en reproducir las palabras textuales de un personaje en parte de su discurso, puede hacerlo usando las comillas. Esto también se aplica si un personaje nos transmite las palabras textuales de otro.

La joven le explicó que aquella mañana no sabía lo que hacía, que apenas había dormido y que estaba paseando en un intento de despejarse que había sido en vano, «porque ya puede ver usted de lo que me ha servido».

La raya en el diálogo

Sin duda, la forma más habitual de transmitir las palabras de los personajes es reproducir sus diálogos de forma textual. Para ello, se emplea la raya, un signo ortográfico de mayor longitud que el guion (y que no debemos confundir con este).

El empleo de la raya en los diálogos implica una serie de normas. Voy a enumerar las más importantes, pero te advierto que es complicado a no ser que lo veas en un ejemplo. Por eso, después de las normas te reproduzco un breve diálogo en que podrás ver todas las opciones de forma práctica.

  • En ocasiones, el narrador realizará un inciso para aportar alguna información. El comienzo de esa intervención se marca con una nueva raya y, si tras ella el mismo personaje continúa hablando, ha de cerrarse mediante otra raya (en caso contrario, no se cierra). Estos signos van separados por un espacio del resto del parlamento y pegados a las palabras del inciso. Si a la raya de cierre le sigue un signo de puntuación, no se deja espacio entre ellos.
  • Si el comentario del narrador lleva un verbo de habla, se inicia con letra minúscula. En este caso, si la intervención del personaje continúa tras la acotación, el signo correspondiente (coma, punto y coma, punto o dos puntos) se sitúa tras la raya de cierre. Si justo antes del inciso corresponde un signo de cierre (de interrogación o de exclamación), este sí se coloca en el lugar correspondiente, y tras la raya de cierre de la acotación se añade un punto.
  • Si la acotación no lleva un verbo de habla, la primera parte del parlamento se cierra con un punto, y el inciso comienza con mayúscula. Si el personaje continúa hablando después, se escribe un punto tras la raya de cierre.

Puedes comprobar cómo se hace en el siguiente ejemplo:

—Bueno, ¿vas a contarme de una vez qué te pasa? —preguntó Irene con impaciencia—. Se trata de tu marido, ¿verdad?

—Perdona. Es complicado —respondió—, todo esto me ha pillado por sorpresa y me resulta difícil de explicar. Me ha dicho que ya no me quiere, así, sin más.

—¡Que no te quiere!

—Y que se marcha de viaje a primeros de julio. Que quiere ver mundo, dice.

—Entiendo. —Acarició la mano de su hermana en un intento de confortarla o de demostrarle su apoyo—. ¿Y tú qué piensas hacer?

—No sé qué puedo hacer. No entiendo nada. Han sido doce años juntos, doce largos años, para que de un día para otro me venga con un «ahí te quedas» y yo tenga que darle la vuelta a mi vida.

Y ahora, ¡ponte a escribir!

Espero que tras leer este artículo tengas un poco más claro cómo debes puntuar correctamente los diálogos y dar voz de forma coherente a tus personajes. Ahora… ¡Practica, practica y practica!

 

Corrección ortotipográfica: todo lo que deberías saber

Como ya he explicado en otras ocasiones, la profesión del corrector de textos es bastante desconocida, probablemente porque parte de su tarea es que su trabajo pase desapercibido y solo se note la huella del autor en el texto. Y si pocas personas conocen a qué se dedica en general un corrector, muchas menos sabrían explicar las diferencias entre los dos tipos de correcciones que suele realizar. Hoy te explicaré en qué consiste la corrección ortotipográfica, y espero resolver todas tus dudas.

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Los autores de best sellers tienen faltas de ortografía

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7 razones por las que el corrector de Word no es suficiente

Cuando comencé a trabajar como correctora por primera vez, allá por 2004, descubrí que estaba aprendiendo una profesión fascinante, que me encantaba. Lo que no me imaginaba es que a lo largo de los años iba a enfrentarme a menudo con que se pusiera en duda que esa profesión es necesaria. Y una de las opiniones que escucho con más frecuencia es: «¿Pero lo que tú haces no lo hace ya el corrector de Word?». Pues no, ningún corrector de ningún procesador de textos o aplicación informática puede sustituir al trabajo del corrector profesional. ¿Quieres saber por qué? Te doy siete razones.

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