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Mer Flores

Ficha de personaje ¿a favor o en contra?

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Creo que, en el fondo, todos los escritores tienen un mismo objetivo respecto a los personajes: que sean memorables. Es importante que sean diferentes, variados, originales, que nos llamen la atención. Y para ello, hay una herramienta muy popular: la ficha de personaje. ¿Realmente es útil? ¿Hay algún modelo mejor que otro? De todo eso voy a hablar en este artículo.

Ficha de personaje

Qué es una ficha de personaje

Una ficha de personaje es un recurso, una herramienta que nos ayuda en el momento de desarrollar nuestros personajes. Normalmente, al crear nuestra historia los personajes se empiezan a perfilar con unos pocos rasgos básicos, pero para llegar a conocerlos realmente necesitamos tener muchos más datos que nos ayudan a que nuestro personaje sea realmente redondo y tenga profundidad.

La ficha de personaje no es más que una hoja a rellenar con distintas cuestiones que atañen a su descripción física, su historia previa, su personalidad, sus opiniones, sus relaciones con otros personajes… en realidad no hay límites, una ficha de personaje puede ser tan esquemática o tan detallada como tú necesites.

La verdad es que las fichas de personaje se utilizan también en los juegos de rol (y ese es uno de los motivos por los que me encantan), y son un recurso muy sencillo para asegurarnos de elaborar un personaje bastante completo y capaz de enfrentarse a situaciones de lo más variopinto con distinto nivel de habilidad.

Por qué me gustan las fichas de personaje

  • Son sencillas de utilizar. Solo tienes que imprimirlas y ponerte a rellenar datos.
  • Les dan dimensión a tus personajes. Es más complicado crear un personaje plano si usas un instrumento que te obliga a darles un mayor desarrollo.
  • Pueden llegar a ser bastante completas. Por supuesto, hay fichas muy simples, solo con los rasgos esenciales; pero también hay fichas muy elaboradas que pueden ser un excelente apoyo para asegurarte de que tus personajes tienen auténtica profundidad.
  • Puedes mejorarlas con el tiempo. De hecho, esto es lo que hice yo. Empecé con una ficha muy sencilla y fui añadiendo elementos que yo echaba en falta.
  • Te sirven de apoyo en la escritura. Si las tienes a mano durante el proceso, puedes consultarlas a menudo para asegurarte de que todo tiene sentido y lógica.
  • Evitan errores. Con una buena ficha de personaje a mano, te ahorras errores bochornosos como que un personaje se haya criado en un pueblo de Ávila y que cuatro capítulos más tarde hable con nostalgia de su pueblo de Albacete.

Posibles problemas de estas fichas

  • Puede parecer una contradicción, pero a causa de estas fichas a veces elaboramos personajes con demasiada personalidad. Los personajes terciarios son meramente incidentales y no, por lo general no necesitamos saber qué tipo de dieta siguen o si les satisface su trabajo.
  • Si creamos los personajes con la ficha, podemos llegar a desarrollar cierta dependencia de la herramienta: no somos capaces de elaborar un personaje sin ayuda de la ficha ni se nos ocurre incluir un determinado rasgo porque la ficha de personaje que estamos utilizando no incluye ese elemento.
  • Como tenemos una ficha bastante completa, podemos sentir la necesidad de mostrarlo todo. ¿Para qué hemos creado un personaje tan detallado si no es para lucirlo? De este modo, a menudo creamos unas novelas largas, hiperdetallistas y, por qué no decirlo, aburridas.

Formas de uso recomendables

  • Adapta la ficha a las necesidades de tu personaje: es decir, que puedes partir de una ficha básica e ir complicándola según vayas conociéndote a ti misma como escritora y el tipo de rasgos que te gusta incluir en tus personajes; pero también es importante que tengas siempre presente que tal vez este personaje que estás creando ahora tiene necesidades diferentes, ¡crea nuevos elementos en tu ficha para él!
  • Podrías crear distintos tipos de fichas: una para los personajes principales y secundarios y otra para los incidentales, o incluso una para cada tipo de género si es que escribes varios.
  • Ten en cuenta siempre la teoría del iceberg: tú debes conocerlo todo sobre tus personajes, pero no tienes por qué mostrar más que el 20 % de esa información.
  • Un truqui del almendruqui: ve marcando en tu ficha todo aquello a lo que ya has hecho referencia en tu borrador. Ya sabes, la idea es no dar todos los datos de golpe, sino presentar a los personajes con lo más relevante e ir desgranando otros rasgos poco a poco.
  • Sin ficha pero con control: si no te apetece rellenar una ficha para tus personajes terciarios, no lo hagas. Es absolutamente innecesario, pues son personajes que se perfilan muy rápidamente. Lo que sí te recomiendo es que elabores un registro donde vayas anotando lo que has mostrado. Así te evitas que la técnico de laboratorio tenga flequillo en una escena y a la siguiente no lo tenga.

¿Y tú, utilizas fichas de personaje?

Me interesa mucho saber si tú sueles utilizar fichas de personaje para tus novelas o relatos. ¿La has tomado de alguna parte o la has elaborado tú misma? ¿Te gustaría que yo compartiera la mía? Cuéntamelo en comentarios.

 

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