Dice el proverbio popular que la belleza está en el interior. Y aunque se trata de una afirmación muy cierta, especialmente en el caso de los libros (al fin y al cabo, lo que leemos es su contenido), a menudo nos dejamos llevar por la primera impresión. Por eso también se ha convertido en expresión popular la de «juzgar un libro por su portada». ¿Sabías que esta expresión no es correcta? Si quieres saber cómo se denominan en realidad los elementos exteriores de un libro, sigue leyendo.

La cubierta

Lo que popularmente se conoce como portada en realidad se denomina «cubierta» o también «tapa delantera». Ten cuidado, porque en realidad la portada es un elemento del interior del libro.

No te equivoques hablando del diseño de tu «portada» cuando en realidad deberías decir «cubierta». Clic para tuitear

Cubierta de un libroLa cubierta es probablemente el elemento exterior más importante del libro, cuya función es intentar cautivarnos e impulsarnos a abrirlo. ¿Quién no ha generado enormes expectativas sobre un libro que, finalmente, no ha resultado ser mucho más que una hermosa cubierta y una inteligente campaña de marketing? ¿Quién no ha postergado la lectura de un libro porque la imagen de cubierta no le resultaba demasiado atractiva, aunque se trate de una auténtica joyita literaria?

Normalmente, la cubierta suele detallar el título del libro, el nombre de su autor, el de la editorial y la colección en que se incluye; también, en la mayoría de los casos, alguna imagen o diseño atractivo que busca captar tu interés como posible lector.

La contracubierta

Es la cubierta posterior del libro. Su diseño es coherente con el de la cubierta, y suele incluir una sinopsis de la obra, una breve biobibliografía del autor y otros datos interesantes, como algunas opiniones de la crítica acerca del libro o los premios que ha obtenido. También en este lugar puedes encontrar el código de barras con el correspondiente número de I.S.B.N.

El lomo

Es la parte por la que se unen las páginas del libro a la encuadernación. Contiene los mismos datos de la cubierta, pero de forma abreviada: con frecuencia, la referencia a la editorial en el lomo se limita a la inclusión del correspondiente logo. Si el libro corresponde a una colección, también es posible hallar en el lomo un número que lo identifica dentro de la misma.  Junto con la cubierta y la contracubierta, constituye las tapas del libro.

La encuadernación

El conjunto de las tapas que recubren las páginas del libro para protegerlas se llama encuadernación. Esta puede ser encuadernación en cartoné, también conocida como «de tapa dura», si el libro está forrado con una cubierta rígida de cartón plastificada o, en encuadernaciones más clásicas, forrada en tela o piel.

La encuadernación en rústica, por el contrario, se basa únicamente en una cubierta de papel o cartulina fina. Este tipo de encuadernación supuso una auténtica revolución en el mundo editorial: abarató los costes de producción del libro y, por lo tanto, su precio de venta, facilitando el acceso a muchas más obras al lector medio.

Siguiendo esta misma tendencia a economizar, en los años 30 surgió en los Estados Unidos la idea de editar ciertos libros que ya habían completado su ciclo editorial (con ediciones en cartoné o incluso en rústica) en una edición de menor tamaño y con materiales de menor calidad, que pudiese venderse a un precio mucho más competitivo y que no limitase su distribución a librerías, sino que pudiese encontrarse en supermercados, gasolineras, quioscos y toda clase de establecimientos. Así nació la editorial Pocket Books y el concepto moderno de edición de bolsillo.

No hace mucho, la mayoría de las editoriales apostaban en primer lugar por una primera edición en cartoné y, pasada la primera etapa de promoción, sacaban a la venta una segunda edición en rústica. Hoy, la inmensa mayoría de los libros que se editan lo hacen en rústica, aunque, en caso de best-sellers, se mantiene la costumbre de sacar una segunda edición en formato de bolsillo. La encuadernación en cartoné se sigue empleando, pero al ser menor el número de libros que se editan de este modo, constituye cada vez más un valor añadido.

Nervios de varios tiposAdemás del tipo de material empleado, es importante considerar la forma en que se han unido las páginas del libro para su encuadernación. El sistema más tradicional es el cosido de los distintos cuadernillos con hilo vegetal o con hilo sintético, que es más barato. Los cuadernillos cosidos se unen entre sí a través de varios nervios (cuerdas, cordeles o bramantes) que se disponen atravesados a lo ancho de lo que posteriormente constituirá el lomo. El conjunto resultante se encola y se une a la tapa.

Otro tipo de unión de las páginas al encuadernado es el fresado, mucho más barato que el cosido. En este caso, las páginas se unen al lomo únicamente con cola, por lo que es un sistema menos resistente. Para aumentar el agarre de la cola al papel, se realiza la técnica del fresado, que puede ser fresado de corte (se cortan los lomos de los cuadernillos, quedando cada página por separado) o fresado raspado (se realizan pequeños surcos en los lomos de los cuadernillos para aumentar el agarre de la cola).

Los cortes

Cuando las páginas del libro están ya encuadernadas, quedan aún tres lados del libro en que se ven las páginas: son los cortes del libro. Suelen recibir los nombres de corte superior (o de cabeza), corte inferior (o de pie) y corte delantero (el opuesto al lomo). Los cortes del libro suelen tener el mismo color del papel, aunque en ediciones de lujo puede dorarse con filo de oro, pintarse o jaspearse con funciones decorativas.

La camisa, la faja y las solapas

A veces, la encuadernación se complementa con uno o varios elementos que cumplen una doble función: decorativa y protectora. Tal vez a su función decorativa deben sus nombres, relacionados con la moda: camisa, faja y solapas.

La sobrecubierta o camisa es un forro de papel que protege las tapas cubriéndolas por completo sin encontrarse adherido a ellas. La faja es una cinta estrecha que se coloca igual que la camisa, envolviendo al libro, pero sin cubrirlo del todo. Al ser un elemento llamativo a un coste reducido, a menudo se usa con fines promocionales: informando de que se trata de la última obra de un autor consagrado, por ejemplo, de los premios que ha conseguido, los ejemplares que se han vendido o de que es una nueva edición con ilustraciones. Las solapas, por otra parte, son una prolongación lateral de la cubierta (en algunas ediciones en rústica) o de la sobrecubierta que se dobla hacia dentro.

¡Y eso es todo!

Ya hemos terminado este repaso a los elementos exteriores de un libro. Así, el día que vayas a publicar el tuyo, podrás asegurarte de que todos ellos son de tu gusto y de que cumplen su función llamándolos por su nombre. ¿Y tú, los conocías todos?

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