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Mer Flores

Lector cero: todo lo que debes saber

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¿Has escrito un libro o tienes la intención de hacerlo? Si te preocupa que sea adecuado, que provoque en tus lectores el efecto que tú buscas y que en general la calidad sea buena, necesitas asegurarte de que todo funciona bien en tu texto. Sin embargo, por más empeño que pongas en releerlo una y otra vez, hay una realidad que no puedes evitar: llega un momento en que tu cerebro desconecta de lo que has escrito, porque ya lo conoces y, más que leer, estás recordando, tienes presente ese fragmento tal y como tú lo imaginaste y te cuesta ver con facilidad los errores. Necesitas un lector cero.

Lector cero

Qué es un lector cero

Al lector cero se le da también en ocasiones el nombre de lector beta. Es, en pocas palabras, una persona que se lee tu libro antes de que lo publiques, incluso de que lo envíes a editoriales si es que quieres probar suerte en este sentido, y te da su opinión para que puedas mejorarlo.

Este lector puede ser una gran ayuda porque se trata de una visión externa que puede indicarte defectos, fragmentos que no se entienden bien, puntos flacos o clichés. Así, puedes mejorar tu libro antes de enviarlo a imprenta, a Amazon o a una editorial, y además tener una primera impresión de qué acogida puede tener entre tus lectores.

¿Es para mí?

La verdad es que, ante esta pregunta, mi respuesta sería habitualmente que sí. Cualquier libro se beneficia si se realiza una lectura imparcial que mejore nuestra perspectiva. Pero en realidad hay personas para las que no funciona un lector cero.

Un lector cero no es para ti si:

  • Tienes mucha prisa y quieres publicar cuanto antes.
  • Estás convencida de que tu libro es inmejorable y piensas que nadie te puede aportar ninguna sugerencia que te ayude a hacerlo aún más increíble.
  • Te da igual lo que piensen los lectores de tu libro, a ti con tenerlo publicado te basta y te sobra.

Si, por el contrario, quieres que tu libro esté maduro y sin fisuras, si quieres aprender no solo a mejorar este libro sino a escribir mejor los siguientes, necesitas un lector beta que te ayude. Y es que, por mucho que lo intentes, es imposible que te distancies completamente de tu libro, tanto en los contenidos como en la forma de redactarnos. Y nuestro cerebro es un tramposo. Dcien que dsecodiifcamos las palbraas anuque no estén totlamente bein escirtas. 😋

A quién elegir como lector cero

En realidad, lo ideal sería que tuvieses un puñado de lectores cero: un par de lectores aficionades a tu temática, otro a quien no le guste demasiado tu temática y otro que sepa de redacción, estructuración y/o narratología. Por supuesto, si solo tienes un lector cero es mejor que ninguno, pero los beneficios de tener varios son mucho mayores.

Otros criterios que puedes tener en cuenta para elegir a tus lectores cero son:

  • Que lea mucho, variado y desde hace mucho. Un auténtico ratón de biblioteca. El bagaje lector es un plus a la hora de elegir lector cero.
  • Que tenga conocimientos sobre tu materia/género. Asegúrate de que entre tus lectores cero hay uno que domine tu temática. Así podrá asesorarte si has empleado mal un término, por ejemplo. Pero ¡ojo!, procura que otro de tus lectores, como mínimo, sepa poco o muy poco sobre el tema, así te aseguras de que te haces entender por el público no iniciado.
  • Que se acerque bastante al perfil de tu lector ideal. Te interesa conocer la opinión de tu público potencial.
  • Que comprenda por qué le pides que haga esto por ti y la importancia de la lectura que va a hacer. Es importante que sepa que no se va a leer tu libro por diversión, sino que esperas que te proporciones una opinión elaborada, seria, bien argumentada y constructiva. Debe ser consciente de que es posible que te bases en su opinión para hacer modificaciones finales en tu libro antes de publicarlo, y que eso no solo te supone trabajo, sino que influye en el resultado final.
  • Que sea absolutamente imparcial. Esto es extremadamente importante. Si tienes la menor duda de si va a dejar que su relación contigo o su opinión sobre ti influya en la opinión que va a expresar sobre tu libro, no es un buen lector cero. Por eso no es la mejor idea que elijas a tu madre o a tu mejor amiga. Aunque les insistas en que quieres una opinión sincera, puede que se callen cosas por no herirte o que te juzguen con manga ancha porque te quieren mucho.

Puedes conseguir lectores cero entre tus conocidos, en foros o páginas especializadas e incluso puedes contratar a uno profesional (yo misma, tengo mucha experiencia en esto), pero siempre debes tener todas estas características en cuenta.

Cuándo debo pasar mi libro a mis lectores cero

¿Cuándo les pasamos el texto a esos primeros lectores? ¿Cuando estamos escribiendo? ¿Tras terminar la redacción? ¿Antes o después de corregir? A menudo nos dejamos llevar por las prisas de tener el producto acabado. Sin embargo, es importante que revisemos nuestro texto nosotras mismas varias veces antes de entregarlo a otras personas. El motivo es que tu primera versión del libro aún no es un texto acabado.

La obra que pases a tus lectores cero debe estar lo más perfecta posible, e incluso que hayas hecho una primera corrección ortográfica (no es necesario que contrates una corrección profesional, porque seguramente realices cambios en el libro después de recibir las opiniones de tu lector cero, pero puedes revisarlo tú misma para quitar los errores más evidentes).

Si entregas a tus lectores cero un libro con erratas, seguramente te señalarán estas, y esto les quitará tiempo de analizar el contenido o cómo lo has redactado.

Por supuesto, después de la intervención de tus lectores cero seguramente te toque hacer modificaciones en tu libro (aunque no estás obligada a seguir todos sus consejos, por supuesto).

El proceso, por lo tanto, sería el siguiente:

  1. Escribes el libro
  2. Lo revisas concienzudamente, asegurándote de que no quieres hacer cambios en la estructura ni los contenidos y de que no contiene muchos errores ortográficos ni gramaticales.
  3. Lo pasas a tus lectores cero.
  4. Recibes sus comentarios.
  5. Mejoras tu texto basándote en las aportaciones que te hayan parecido valiosas.
  6. Haces la corrección definitiva (si es posible, profesional), la maquetación y diseñas la cubierta.
  7. Lo publicas.

Cosas a tener en cuenta cuando pides ayuda a lectores cero

  • Valora su aportación: Estás pidiendo algo que requiere la inversión de tiempo y esfuerzo. Si son personas de tu entorno o conocidos, agradéceles su labor teniendo algún detalle personal con ellos. Si es un profesional, valora su trabajo e incluso visibilízalo en tus redes sociales.
  • Tiempo: tienes que ser consciente de que estás pidiendo que alguien que seguramente tiene una vida y unas obligaciones se lea tu libro. ¡Y no quieres una lectura en diagonal! Para obtener los mejores resultados, ten en cuenta que tienes que darles a tus lectores cero un plazo razonable.
  • Cuestionario: he visto en diversos lugares recomendaciones de preguntas a pautar para los lectores cero. La verdad es que es una práctica que yo no te recomiendo. Si das preguntas, te aseguras de que las responderán, pero se limitarán a lo que preguntan. Pide exhaustividad y precisión, pero no les des un cuestionario. Siempre estás a tiempo de preguntar por determinados detalles si te apetece o no te han expresado opiniones sobre eso en concreto. Lo que sí puedes hacer es concertar una entrevista para profundizar más si no te han dado información suficiente.

¿Te ha resultado útil esta información? Si es así, déjame un comentario o comparte este post en tus redes sociales.

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