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Me lo han dicho mil veces: «Es que lo mío no es escribir». Hay un tipo de escritores que probablemente nunca han sentido una vocación literaria, que no se encuentran necesariamente cómodos con la palabra escrita pero que, a pesar de ello, tienen un mensaje que aportar al mundo: los escritores de no ficción. A menudo no disfrutan en absoluto del proceso de escritura y se ven obligados a enfrentarse a una página en blanco que es aún más ingrata para ellos que para los escritores de ficción.

¿Es ese tu caso? ¿Eres experto en algo y sabes que podrías compartir tu conocimiento, que eso podría ayudar a mucha gente? ¿Qué debes hacer para convertirte en escritor si no estás acostumbrado a escribir, si ni siquiera crees que puedas hacerlo? La respuesta corta es que debes hacer acopio de valentía y lanzarte sin más a la piscina. Pero, afortunadamente, puedo darte una serie de consejos para hacer más llevadero el salto entre querer escribir y hacerlo con éxito y confianza en ti mismo.

Conoce tu género

No solo existen los géneros en literatura de ficción. Cada tipo de libro tiene sus convenciones, sus pautas, su estructura y su tipo de voz narrativa. Y eso incluye la no ficción.

Desde la autoayuda a las biografías, desde los manuales técnicos hasta las memorias, desde una guía de nutrición a un tratado sobre marketing o un recopilatorio de consejos sobre crianza, cada subgénero de la no ficción tiene una serie de características comunes que deberías tratar de conocer y dominar si realmente quieres triunfar en tu nicho.

Si no lo has hecho ya, deberías leerte algunos libros con temática similar a la tuya. Te servirán de buenos modelos para el estilo que estás intentando desarrollar en tu propio libro. A partir de ahí, puedes y debes darle tu propio toque personal, pero sin perder de vista las expectativas que tiene el lector de tu género.

Asume que escribir no es necesariamente tu fuerte

Puede parecer contradictorio, pero dejar de intentar disimular tus inseguridades en este campo, apartar a un lado tu ego y admitir que probablemente tengas que aprender y esforzarte para mejorar tu técnica de escritura es sin lugar a dudas el mejor primer paso posible.

Todos los escritores deberían ser conscientes de sus fortalezas y sus debilidades. Nadie tiene una técnica completamente perfecta, siempre se puede mejorar en algo. Por eso, si asumes que lo importante es centrarte en tu mensaje y que seguramente necesites la ayuda de un corrector profesional para mejorar tu texto y hacerlo más fluido, estarás tomando la decisión más sensata y todos (tus lectores, tu libro y tú mismo) ganaréis en el proceso.

Busca un buen lector cero

Además de aceptar que necesitarás la ayuda de un corrector que te ayude a editar tu libro, sería una buena idea encontrar la manera de ir mejorando tu prosa mientras estás redactando tu libro. En cuanto tengas unos cuantos capítulos o incluso un primer borrador, busca una segunda opinión.

Algunas personas buscan la ayuda de familiares o amigos. Yo te recomendaría que acudieses a alguien con quien no tengas una relación tan estrecha, aunque suponga para ti un apuro pedir esa ayuda. El mejor feedback viene siempre de una persona que no tiene una relación afectiva tan estrecha contigo, pues es más objetivo en sus juicios y probablemente tiene menos reparos en hacerte llegar sus observaciones pues no le preocupa tanto la posibilidad de herir tus sentimientos.

Algunos escritores organizan grupos de trabajo o masterminds para leer y comentarse mutuamente sus respectivos borradores. Otra posibilidad es pedir ayuda a un lector editorial. Por último, una manera muy interesante de perfeccionar tu técnica de escritura es observar las estadísticas de tu blog (porque sí, deberías tener un blog). Dentro de los artículos que tratan sobre un mismo tema específico, ¿hay algunos que tengan más éxito que otros? Probablemente en ellos te has acercado mejor al estilo que demanda tu lector ideal.

Escribe sin parar

Lo mío no es escribirYa conocerás el dicho: «La práctica hace la perfección». Así que ya sabes, la única manera de perfeccionarte en el arte de escribir (incluso si escribes no ficción) es escribir sin parar.

Puede que una excesiva autoexigencia te lleve a bloquearte en el primer capítulo tratando de encontrar la palabra perfecta, la frase ideal para expresar ese concepto que quieres transmitir a tus lectores. En lugar de eso, empieza a escribir sin más. Es preferible tener que revisar varias veces el borrador de tu manuscrito que no tener manuscrito en absoluto. Y tengo una buena noticia: el «músculo escritor» también se entrena. Puede que tus primeros textos sean mediocres, pero poco a poco irás mejorando, encontrando tu estilo y perfeccionando tu técnica.

Relájate

Aprender a relajarte y a quitarle hierro a la tarea de escribir hace que esta de pronto te parezca una hazaña menos titánica. Sí, probablemente necesites ayuda profesional para pulir tu texto, pero no pierdas la perspectiva. Lo importante es que estás escribiendo, que vas a transmitir tu mensaje. El barniz final es algo que puedes delegar. ¿Por qué no hacerlo? Así que respira hondo, regálate un rato con un buen libro o una bebida caliente y disfruta de tus logros. Otros no son tan valientes y no se han atrevido a intentarlo.

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