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Personajes planos: 7 indicios que los delatan

La caracterización de los personajes es, sin duda, una de las partes más difíciles de escribir una novela o un relato. Aspiramos a crear personajes auténticos, únicos, que enamoren a nuestros lectores y lo que más tememos es que, a pesar de nuestros esfuerzos, nos queden personajes planos o poco creíbles. Los lectores pueden perdonarnos una trama predecible o un estilo no del todo pulido si tenemos personajes potentes; sin embargo, unos personajes insulsos nos condenarán al rincón de los libros abandonados. Por eso, clavar a tus personajes es uno de los aspectos más importantes a la hora de narrar. Hoy voy a compartir contigo 7 indicios que te indican que debes trabajar más en el desarrollo de tus personajes.

Personajes planos: 7 indicios

1. Son perfectos

La perfección es poco realista y, sobre todo, muy aburrida. Tus lectores necesitan que todos los personajes, incluso los protagonistas, tengan algún defecto. No tiene por qué ser algo muy grave, pero es importante que todos los personajes tengan alguna debilidad (o varias). ¿Es impulsivo? ¿Demasiado confiado? ¿Quizás es sobreprotector, o egoísta, o pedante? ¿Tiene algún defecto físico, grande o pequeño? Esos pequeños matices e imperfecciones hacen que nos creamos más a los personajes.

Mary Poppins no es un personaje plano
Hasta Mary Poppins, «prácticamente perfecta en todo», tiene defectos: en ocasiones es algo presumida y manipuladora.

Ten en cuenta que los lectores siempre miden a los personajes comparándolos con ellos mismos o con la gente a la que conocen. Tal vez se identifican con ellos por ciertos rasgos en común, tal vez les recuerdan a alguien que conocen. Pero si tu personaje es absolutamente perfecto, tus lectores van a sentir rechazo: alguien perfecto solo sirve para recordarnos que nosotros no lo somos.

Por eso, asegúrate que todos los personajes relevantes de tu novela (aquellos que tienen nombre) tienen como mínimo un defecto reconocible. No es necesario que te explayes, pero al menos que tú lo tengas en mente mientras narras, y saldrá a relucir de manera casi inconsciente.

Y es que no hay personaje más plano que aquel que parece perfecto.

2. Son malísimos

Otro error frecuente al caracterizar personajes es presentar a un villano absolutamente despreciable, sin ninguna cualidad positiva. Eso también es aburrido, plano e incluso cómico (y normalmente no queremos que nuestros antagonistas resulten cómicos).

Darth Vader no es un personaje plano
Lord Vader, malvado entre malvados, descrito por Leia como «Darth Vader, solo tú podrías ser tan osado», empieza a ponerse nervioso en cuanto nota la presencia de su hijo y de su antiguo maestro. ¿Tal vez hay una oportunidad para él, hay un corazoncito dentro de esa terrible armadura?

Igual que ninguna persona real es absolutamente perfecta, tampoco existen las personas que sean puro odio y maldad. Así que, en vez de crear villanos oscuros y sin posibilidad de redención, intenta explorar su propio punto de vista. ¿Cuál es su versión de la historia, aquella de la que es protagonista? Puede que se sientan víctimas de algo, o que estén vengando alguna afrenta contra sí mismos o algún ser querido. Puede que no tengan la información correcta y actúen guiados por un error.

Esto no significa que tengas que escribir esta perspectiva del villano. Pero debes conocer este trasfondo para crear un arco de personaje que de verdad tenga sentido.

3. No tienen deseos o temores

Si no quieres personajes planos, tienes que procurar que sean lo más parecidos posible a una persona real. No solo es importante que los describas físicamente de una manera interesante: también tienes que profundizar en su personalidad.

Las personas reales tienen aspiraciones vitales y también temores y miedos (incluso los más valientes, recuerda que la valentía no depende de la ausencia de miedo, sino de la capacidad de enfrentarlos). Dale a tu personaje algo que desear y algo que querer evitar a toda costa. No tiene por qué ser el motivo central de ese personaje en tu novela o relato, pero deben estar ahí.

4. Les falta motivación

Si notas que los personajes pasean por la historia como a la deriva, dejándose llevar por los acontecimientos… deberías revisar la motivación de tus personajes. A pesar de tener objetivos, deseos y miedos en general, nuestros actos individuales por lo general necesitan de una motivación. Piénsalo: ¿no es desconcertante cuando estás conduciendo y de pronto te das cuenta de que has llegado a tu destino y no eres del todo consciente del camino porque has estado pensando en tus cosas? Esa sensación de viajar a la deriva, de no estar guiada por una fuerte determinación, puede estar justificada en momentos puntuales, pero no puede ser una constante en nuestros personajes. De lo contrario, serán unos personajes absolutamente planos.

Cada acción del personaje debe tener un motivo detrás.

5. Diálogos flojos

Cada vez que sucede un diálogo, dejas de narrar por unos instantes para pasar el testigo a tus personajes. Cada palabra que van a decir ha de ser realmente importante y aportar a la historia. Los saludos iniciales en una conversación o las despedidas no suelen aportar información relevante en sí mismos, puedes narrarlos perfectamente en lugar de transcribir las palabras de los personajes. Lo mismo sucede con los «pásame la sal» y otras frases sin sustancia. Como norma general, intenta narrar tú todo lo circunstancial y dejar a los personajes solo lo que tenga auténtica chicha. Si casi todo lo que dicen son frases vacías, hay muchas posibilidades de que tus personajes sean personajes planos.

También es importante que revises las palabras que pronuncian tus personajes. ¿Una persona real hablaría así, usaría las mismas expresiones? Si no suena real, puede ser una advertencia de que no has detallado lo suficiente a tus personajes.

Por último, ¿reconocerías la forma de hablar de cada uno de tus personajes sin necesidad de recurrir al «dijo Fulanito» y «respondió Menganito»? Todos tenemos ciertas expresiones favoritas, muletillas, tipo de vocabulario… Has de encontrar la forma de hablar de tus personajes para asegurarte de que cobran auténtica vida.

6. Monólogos interiores interminables

Lo mismo sucede cuando estamos transcribiendo los pensamientos de nuestros personajes. Puede ser algo interesante para un momento puntual, para compartir un razonamiento o que entendamos cómo se siente realmente el personaje. Pero en ocasiones nos encontramos con párrafos y párrafos en que lo único que hacemos es intentar transmitir lo que hay en la cabeza de un personaje, y esto, en lugar de mejorar la caracterización, suele hacer que nuestros lectores desconecten.

Normalmente no leemos el pensamiento de las personas que nos rodean, y hacerlo en la literatura hace que desconectemos, nos parece irreal. Por eso, mejor que transcribir el hilo de pensamientos de tus personajes, muestra cómo esos pensamientos se reflejan físicamente en tus personajes. ¿Qué gestos hacen cuando están nerviosos? ¿Cómo se coloca su cuerpo al estar relajados, al estar torturados por una idea, al estar preocupados? ¿Tienen algún tic? ¿Qué hacen con las manos? ¿Cómo se mueven? ¿Qué expresiones faciales les caracterizan?

7. No son creíbles

No me importa si tu historia tiene lugar en tu ciudad y ahora mismo, en la Inglaterra del siglo XIX, en un mundo distópico en 2341 o en un mundo de fantasía. Hazte una pregunta: ¿tiene sentido la personalidad de este personaje en este mundo y en este contexto? Asegúrate de que no estás dando a tu personaje una determinada personalidad solo para impulsar tu historia: ese sería un indicio de que se trata de un personaje absolutamente plano.

Los personajes que creas deben tener sentido en su contexto. Su personalidad ha tenido que ser, en cierto modo, moldeada por el mundo y las circunstancias en que vive. ¿Cuál es el pasado de tu personaje? ¿Qué tipo de familia ha tenido y qué estilo de vida han llevado? ¿Qué experiencias relevantes han sucedido en su entorno inmediato y qué acontecimientos históricos ha experimentado entre los 8 y los 17 años? ¿Qué huella ha dejado todo eso en su vida? ¿Cuál es la perspectiva que tiene ese personaje de lo que es la vida?.

No importa si todo esto va a salir en la historia o no, si se trata de tu protagonista o de un secundario. Debes tener todo esto claro, o tus personajes no estarán lo suficientemente desarrollados.

¿Identificas a los personajes planos?

¿Has encontrado estos signos alguna vez en personajes de novelas que has leído? ¿Cómo te resultó esa experiencia de lectura? Revisa los personajes de tu novela o relato y asegúrate de que no contienen ninguno de estos 7 errores. Si es así, toca mejorarlos. ¡Si tienes dudas, déjame un comentario!

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