fbpx
Mer Flores

Por qué odio el copywriting

Comparte este post:

Share on facebook
Share on twitter
Share on pinterest
Share on linkedin
Share on telegram
Share on whatsapp

Últimamente parece que se ha puesto de moda una palabra para hablar de la escritura de los textos para emprendedoras: el copywriting. Especialmente, en mi nicho, en el que muchas expertas en escritura se han reciclado en copywriters. Aunque yo misma a veces hago este tipo de tareas para algunas clientas, me gusta dejar claro que no soy copywriter. Y es que hay algunas cosas en torno al copywriting que no me gustan nada de nada.

Por qué odio el copywriting

Lo que sí me gusta del copywriting

A pesar de haber elegido para este post un título tan fuerte e impactante, tampoco te vayas a pensar que soy una detractora radical del copywriting. Hay cosas que sí me gustan, así que prefiero compartirlas antes de meterme a buscarle todos los fallos. 😉

El copywriting ha conseguido algo que me parece maravilloso: mostrar que la escritura tiene una parte de técnica, y que, por lo tanto, es algo que se puede aprender y mejorar, independientemente de la cantidad de talento que tengas de partida. Eso me parece fabuloso. Gracias al copywriting muchas personas que tenían bloqueos con la escritura se están animando a empezar a escribir los textos para sus emprendimientos. ¡Hurra por ello!

Lo que no me gusta del copywriting

Pero vayamos al grano: te prometí que en este post iba a darte carnaza, te voy a contar mis motivos para ponerme nerviosa cuando me confunden con una copywriter, los motivos por los que siento que el copywriting no es para mí.

(A pesar de ello, a veces uso la palabra copy, pero es que esta palabra es propia de la jerga periodística y de los impresores).

Parece que de pronto han inventado la rueda

Ay, voy a sonar muy grinch, pero es que en general las modas me provocan rechazo. Y de pronto han empezado a salir copywriters como setas, por todas partes, contándote que solo con las palabras que utilizas puedes persuadir a tu público. Vamos a ver, que la comunicación persuasiva es tan antigua como el ser humano. Que no estamos hablado de nada nuevo. La primera vez que alguien se dio cuenta de que utilizando palabras bonitas era más fácil conseguir lo que querías seguramente fue hace miles de años.

(Por cierto, a mí personalmente me producen escepticismo los que hablan de copywriting con faltas de ortografía, pero no me hagas mucho caso).

Las fórmulas

Me encanta la mnemotecnia, en serio. Si no fuera por la mnemotecnia no me habría aprendido jamás los elementos de la tabla periódica y habría suspendido todos mis exámenes de química. Las fórmulas mnemotécnicas nos ayudan a recordar de forma fácil lo que en principio es difícil. Pero es que el copywriting parece tener siglas para todo: AIDA, PPPP, ADP, PAS, PASTOR… Me da la sensación de que está todo demasiado simplificado y que con estas fórmulas el resultado es que todo el mundo escribe sus textos de venta exactamente igual.

Hiperentusiasmo

A lo mejor soy yo, pero a mí todos esos trucos que enseñan por las redes los copywriters me parecen un poco intensitos. Que sí, que estoy de acuerdo en eso de que el público que no te conoce es público frío y que tienes que subir la temperatura (=sensación de vínculo contigo) para aumentar la confianza. Pero es que a mí tanto punto de dolor y tanta intensidad emocional me agobia un poco. Le tengo manía a ese tono tan marketero. Por eso, el copywriting me recuerda un poco a Parker, aquel novio de Phoebe en la octava temporada de Friends:

Abuso de palabras mágicas

Junto a las fórmulas y estadísticas, otra cosa que están poniendo de moda los modernos copywriters son las listas de palabras. Tienen listas de emociones, de adjetivos persuasivos, de verbos poderosos, de palabras que incitan a la acción. Y claro, hay personas que cogen esas listas, se ponen a usar las palabras a diestro y siniestro y son (permíteme una nueva comparación con Friends) como esa vez que Joey aprendió a usar el diccionario de sinónimos:

Todo el mundo hace lo mismo

Lo que de verdad me pone nerviosa es que, con todas esas herramientas de copywriting, se ha perdido del todo el espacio para la espontaneidad. Todo el mundo hace lo mismo. Es curioso que de pronto nos obsesione conocer a nuestro potencial cliente y saber cuáles son sus puntos de dolor, para acabar escribiendo textos que son calcados los unos de los otros. Vendemos como robots, e irónicamente la palabra copy deja de tener su significado periodístico (texto) para ser traducción literal: COPIA.

No pierdas tu personalidad

En mi humilde experiencia, cuando una emprendedora se pone a aprender copywriting se nota. Sus textos tal vez se vuelven un poco más persuasivos, pero pierden parte de su alma, de su personalidad. Y es que el buen copywriting es caro, muy caro. Requiere una labor de investigación muy exhaustiva y un trabajo de branding verbal (identidad verbal) que muy poca gente hace. Y el resto… el resto no es copywriting, solo es copy.

Si tú quieres aprender a escribir de verdad para tu marca, sin fórmulas ni lenguaje enlatado, conectar con tu público y que te reconozcan tan solo por tus palabras, necesitas transmitir auténtica personalidad con tus palabras. Yo te ofrezco que te apuntes conmigo a un campamento intensivo de dos semanas para que encuentres tu auténtica voz de marca. Te aseguro que marcará un antes y un después y por menos de lo que cuesta una entrada de cine.

Guía 7 trucos

Deja de sentir que te faltan horas para escribir

En esta guía, encontrarás mis 7 trucos infalibles para escribir más en menos tiempo. ¡Déjame tu correo y te la mando!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

En esta guía, encontrarás mis siete trucos infalibles para escribir más en menos tiempo. 

Deja de sentir que te faltan horas para escribir

Guía para escribir más en menos tiempo
Ir arriba