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Seguro que has escuchado hablar alguna vez del bloqueo del escritor. Es un problema tan conocido que se ha convertido en tópico, incluso para los que nunca se han interesado por la escritura. De hecho, es una escena muy frecuente en el cine: el escritor se sienta con pasión ante su máquina de escribir (o su ordenador, en películas más recientes) y no llega a escribir dos líneas cuando desecha lo escrito, si no se queda parado antes de empezar. ¿Es auténtico ese famoso síndrome de la página en blanco? ¿A qué se debe? ¿Qué podemos hacer para superarlo?

El bloqueo del escritor existe

El bloqueo del escritor es un tópico, pero un tópico que se basa en la realidad. Enfrentarse a una página en blanco es difícil y a menudo parece que las musas no nos acompañan. Lo peor es que el problema se agudiza con el tiempo.

Cuanto más llevemos sin escribir, más titánica nos parece la hazaña de comenzar a hacerlo. Clic para tuitear

Por eso es importante que rompas con la página en blanco cuanto antes. Para ello, debemos desentrañar las causas que provocan ese parón, pues reconocer cuáles son nuestros puntos débiles es el primer paso para superarlos. A continuación te presento las causas más frecuentes del famoso bloqueo y algunas posibles soluciones para no dejar que se convierta en un obstáculo.

Causas del síndrome de la página en blanco

El resultado es siempre el mismo: te has sentado a escribir y no logras una frase decente. Pero esa sensación de bloqueo puede deberse a causas muy diversas. Es posible que te identifiques con una o con varias de las siguientes situaciones:

  • Tu incapacidad de escribir puede ser un reflejo de tus propios miedos: a no ser lo bastante buena, a tener una idea realmente interesante y estropearla por tu falta de talento, a que los demás te juzguen por la forma que has elegido (y digan que eres mala escritora) o por el contenido.
  • Tal vez eres demasiado perfeccionista, y empiezas a corregir mientras escribes. Eso impide que avances, porque hasta que el primer párrafo no queda perfecto no eres capaz de continuar. Olvidas que en cada proceso de escritura hay siempre un primer borrador. No eres capaz de acallar a tu crítica interior.
  • Piensas en el resultado que deseas obtener, una novela de cientos de páginas, y esa extensión te abruma.
  • Escribes por impulsos: alternas periodos en que te invade una especie de fiebre creativa y escribes sin descanso con otras etapas de sequía en que no eres capaz de escribir una línea decente o, peor aún, relees lo ya escrito y lo desechas porque te parece una basura.
  • Has comenzado una historia, pero te atoras a la mitad. No sabes cómo continuar, bien porque sientes que te faltan ideas, bien porque te has metido en algún embrollo que no sabes  cómo resolver.
  • Quizás no logras ni siquiera comenzar porque ninguna idea te parece lo bastante buena.

Algunas soluciones contra el bloqueo del escritor

No hay ninguna solución infalible. Lo que a mí me funciona no tiene por qué servirte a ti; es más, la opción que resulta útil hoy puede ser totalmente ineficaz mañana. Sea como sea, aquí tienes algunas estrategias que puedes intentar para romper con ese bloqueo.

Trabaja en un esquema antes de escribir

A veces el bloqueo surge de una falta de planificación. ¿Hoy no te sientes capaz de escribir una sola palabra? Pues dedícate a pensar sobre la historia de un modo esquemático, a construir un esqueleto. ¿Cómo continuará, cuál será el final, qué escenas necesitarás? Olvídate de cómo lo vas a contar, limítate al contenido. Tengo en la recámara un artículo sobre esta estrategia.

Salta a otro pasaje

Si no puedes seguir, tal vez es que hoy no tienes el estado de ánimo más adecuado para abordar esa escena en particular. Puede que si cambias de escena y eliges una diferente las musas sí te acompañen esta vez.

Empieza a escribir cualquier cosa, sin pensar

Da igual si es bueno o malo. Simplemente empieza. A veces es cuestión de empezar a escribir para acabar encontrando tu voz narradora. Gabriel García Márquez hablaba sobre esta técnica:

Durante mucho tiempo me aterró la página en blanco. La veía y vomitaba. Pero un día leí lo mejor que se escribió sobre ese síndrome. Su autor fue Hemingway. Dice que hay que empezar, y escribir, y escribir, hasta que de pronto uno siente que las cosas salen solas, como si alguien te las dictara al oído, o como si el que las escribe fuera otro. Tiene razón: es un momento sublime.

Márcate objetivos pequeños

Si una novela de doscientas páginas te parece mucho, márcate objetivos más pequeños: un cierto número de palabras al día. Así te parecerá más factible.

Juega con las palabras

Nada como jugar con las palabras para estimular la creatividad. Puedes crear rimas a partir de una palabra sonora, escribir un texto en que cada palabra comience por una letra del abecedario, o uno en que no aparezca una letra en particular, intentar un pangrama (una oración en que aparezcan todas las letras del alfabeto) lo más corto posible… Si quieres más ideas, puedes consultar en esta web.

Documéntate

Aprovecha los ratos de bloqueo creativo para investigar sobre los temas que necesites: los gustos de tu personaje, una época histórica, el funcionamiento de una avioneta…

Lee y toma notas

Para mejorar tu técnica debes leer, pero debes hacerlo bien. Dedica un rato a leer un buen libro y toma notas sobre los giros del argumento, los personajes, la técnica… En el blog hablaremos con frecuencia sobre cómo leer bien para escribir mejor.

Elimina las distracciones

A veces tu problema, más que un bloqueo en sí mismo, es que no logras concentrarte lo suficiente. Apaga el teléfono, no sucumbas a consultar tu correo electrónico ni las novedades en Facebook, mantén tu mesa de trabajo ordenada y elimina de ella todo lo que no necesites para escribir (fotos, adornos, una factura que acaba de llegar por correo). Pide a los que viven contigo que no te molesten mientras escribes, o aprovecha un momento en que estén fuera o descansando. Si no es posible, busca otro lugar para escribir: una cafetería, un parque…

Decide hoy qué escribirás mañana

Cuando termines una sesión de escritura, decide qué escena escribirás al día siguiente. Eso te ayudará a tener un objetivo claro cuando te sientes en tu mesa. Además, ¿quién sabe? Con esa idea en la cabeza, quizás las musas te inspiren en sueños…

Perdónate a ti misma

A veces, la sensación de culpa por uno, dos, diez días perdidos agrava la sensación de bloqueo. No tienes que rendir cuentas a nadie, si no has escrito en varios días no es algo malo. A lo mejor necesitabas un descanso. Regálate una experiencia agradable (un buen paseo, una comida que te guste) e ilusiónate pensando que mañana escribirás unas páginas.

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